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Adventus

Comenzamos el Adviento, el comienzo del nuevo año litúrgico. Es el tiempo que antecede a la Navidad y que consta de cuatro domingos, con las semanas que les correspondan antes del 25 de Diciembre. Es un tiempo de espera y de esperanza ante la llegada de Dios, ante el nacimiento de Jesús el Señor.

Pero esa llegada de Dios, no es simple y exclusivamente el recordatorio navideño de algo que sucedió hace casi dos mil años, como quien recuerda una fecha histórica y celebra un cumpleaños. No es sólo un tiempo de espera previo a la fiesta. Es mucho más, pues Dios vino, viene y vendrá. Este tiempo nos habla de más esperas y esperanzas que los cristianos tenemos y de cómo vivirlas. Hay mucho más en el Adviento que luces, árboles, turrón y comidas. Hay más en el Adviento que esperar al 25 de diciembre.

¿Qué esperamos? Que el que ya vino, siga viniendo cada día a nuestra vida, hasta la última venida definitiva cuando toda la creación se complete en Dios.

Para empezar, la etimología. Adventus era el término técnico que en época imperial romana se daba a la ceremonia ritual que había para una entrada a una ciudad, generalmente a Roma, de un emperador o un alto funcionario imperial. Así que obviamente nos habla de llegada de alguien realmente importante, pero también de ritual y ceremonia.

Sabemos bien las personas lo importante que es el ritual. Nos prepara y nos conecta, abre nuestro corazón y nos dispone. Así queremos vivir este Adviento. Preparándonos, conectando, abriendo el corazón, disponiéndonos a lo que está por venir y ahondando en su sentido.


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