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Clásicos de Navidad

Les lanzamos aquí algunas recomendaciones navideñas, clásicas y variadas, que no pueden faltar estos días en ningún hogar.

1. Ver una película imprescindible: ¡Qué bello es vivir!, Love Actually, Los Fantasmas atacan al Jefe, La Jungla de cristal, Pesadilla antes de Navidad, Solo en casa, Los Gremlins… cada cual tendrá su favorita. Aquí nos decantamos por ¡Qué bello es vivir! el clásico de Frank Capra que recrea una navidad terrible para George Bailey. Pero si buscan alternativas, aquí encontrarán hasta 50 opciones.

2. Leer un relato de ambiente navideño: Todo un género en sí mismo, popularizado por Charles Dickens con su Canción de Navidad – el de los tres fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras en su visita a Mister Scrooge que tantas veces y en tantas versiones se ha llevado a la pantalla grande y pequeña- se ha convertido en un género literario en sí mismo. Lo han cultivado y lo siguen haciendo muchos escritores y suele utilizar el contexto festivo para explorar la condición humana, la transformación personal y los valores de amor, generosidad y comunidad, a menudo con un toque de magia y crítica social. Busquen por ahí que seguro encuentran.

3. Poner la mesa con cuidado y esmero: Sacando la vajilla buena, las servilletas de tela, los cubiertos especiales, las copas finas y todo el ajuar que estos días se merecen. No les de pereza y háganlo tanto el 24, como el 25, como el 31 como el 1.

4. Discutir de política con la familia: Pero sin llegar a disgustarse, con un poco de humor y desde luego sin que llegue la sangre al río. Esta semana decían que 5 millones de españoles han dejado de hablar con sus familiares por cuestiones políticas. No sean ustedes de esos, pero no se priven del placer de poner a caldo al gobierno, al alcalde o al presidente de los Estados Unidos… o de defenderlos vehementemente contra todos los demás. Eso sí. Recuerden que hay cosas que son mucho más importantes. La familia lo primero.

5. Ir a misa del Gallo: Sin más. Colocando en el centro de todo este tiempo lo que realmente es el corazón de la Navidad: Hoy en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. «Esta noche revela que Dios cumple lo que promete: la luz irrumpe, el amor divino entra en lo humano, el Salvador nace. En un establo, junto a María, José y unos pastores. Ahí está la lección más importante: lo decisivo en la fe comienza en lo pequeño, en el silencio de la noche. Así van dando fruto las obras de Dios.(…) Esta noche santa y sagrada es el momento en que la espera culmina: la espera humana se encuentra, por fin, con la esperanza divina. Lo que durante siglos fue anhelo, promesa, profecía y clamor del pueblo de Dios hoy se cumple. Y se cumple no con ruido, sino con luz; no con poder, sino con cercanía; no con gestos grandiosos, sino con un tierno Niño envuelto en pañales, en un pobre lugar». Lean el comentario de esa noche de fray Bernardo Sastre, O.P., que merece la pena mucho.

6. Salir de compras navideñas: Buscando el detalle perfecto para un padre, una novia, un hermano, un sobrino o una abuela. Algo bueno, bonito y barato. Con el abrigo, la bufanda y el frío. Con las luces de las calles, los villancicos de Frank Sinatra, Dean Martin o Mariah Carey en los hilos musicales de las tiendas, y parándose a tomar un te, un café o un chocolate con algún dulce en el camino. Y si es acompañado mejor que mejor.

7. Escuchar el Mesías de Haendel: Obra cumbre de Georg Friedrich Händel, es un oratorio barroco compuesto en tan solo 24 días que narra la vida de Jesús mediante textos bíblicos. Estrenado con fines benéficos en Dublín en 1714, se divide en tres partes (Nacimiento, Pasión y Redención) y destaca por su célebre coro del «Aleluya». Aunque originalmente fue concebido para la Pascua, su inmensa popularidad lo ha convertido en una pieza fundamental de la tradición musical de Navidad en todo el mundo. Pónganse un cd, un disco, un video de youtube, una lista de spotify o si tienen fortuna acudan en vivo a verlo.

8. Quedar a comer o cenar con los amigos: Con los que ves poco, quizás de año en año, o con los que ves habitualmente, pero no dejen de juntarse para celebrar la Navidad con su alegría y con todo lo mejor que tiene.

9. Ponerse triste y melancólico: Al menos un ratito está permitido, recordando las navidades pasadas, las de cuando éramos niños, las personas que ya no están y con las que vivimos tantas fiestas… está permitido. Pero no deje que se le instale ese ánimo dentro mucho rato… que la Navidad es tiempo de alegría y paz.

10. Ver el concierto de Año nuevo desde Viena: La mañana del día 1, desde RTVE, aún quizás en pijama y bata, esperando a que los trasnochadores de las celebraciones del año viejo se levanten, quizás comenzando a preparar la comida especial del día 1, dejándolo todo para acompañar con las palmas la Marcha Radetsky, con los valses, polkas y marchas de la familia Strauss, y viendo los dorados y las flores y los músicos y los asistentes -incluidos japoneses con kimono- desde el Musikverein de Viena. Este año lo dirige por vez primera Yannick Nézet-Séguin.

11. Ir a la cabalgata de Reyes: Y coger caramelos, dejar que se le encienda una sonrisa de ilusión en el rostro, ver asombrado la magia de tener delante a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar, compartir esa ilusión con los niños de la casa si los hay o con los que como usted han ido a la cabalgata de su ciudad.

12. Y abrir regalos la mañana del 6 de enero: Ese jersey, ese libro, una colonia, un pijama, un teléfono móvil, un pañuelo, un trasto para la cocina, una cartera, un juguete… o lo que sea que hayan pedido ustedes en sus cartas a Sus Majestades de Oriente, que a veces no son capaces de acertar exactamente… pero siempre lo hacen con inmensa ternura.

Y no dejen de desearse Feliz Navidad.


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