Tiempo ordinario
En lo ordinario, amanece un nuevo día. Puedes observar como la noche va desapareciendo lentamente, ofreciéndote la oportunidad de crear un comienzo.
En lo ordinario, puedes sentir frio, pero puedes encontrar un lugar donde tener cobijo.
En lo ordinario, puedes tener dificultad económica, pero puedes encontrar una mano solidaria.
En lo ordinario, puedes salir a la calle y observar como el mundo coge su propio ritmo y elegir cual seguir.
En lo ordinario, puedes cruzarte con numerosas personas y tener la oportunidad de dar un “buenos días” junto a una sonrisa y trasmitir amor.
En lo ordinario, puedes aprovechar el trabajo y el estudio para dar lo mejor y ponerlo a disposición de la sociedad.
En lo ordinario, puedes disfrutar a través de los sentidos de diferentes placeres como la música, conciertos, sonidos de la naturaleza, museos, paisajes, sabores, donde poder sentir la vida.
En lo ordinario, puedes percibir que tu cuerpo está vivo a través de un agradable paseo, el deporte, actividades, movimientos.
En lo ordinario, puedes practicar los dones que el Señor ha puesto en ti.
En lo ordinario, puedes tomar conciencia del maravilloso funcionamiento de nuestra mente que nos permite seguir aprendiendo, estudiando, leyendo, investigando, ampliando nuestro conocimiento y saber.
En lo ordinario, puedes admirar la naturaleza que sigue su propio ritmo y nos permite conocer su ciclo y su belleza de forma gratuita.
En lo ordinario, puedes aprender del otro, conociendo otra forma de pensar, sentir, vivir. Nos permite compartir y sentir apoyo mutuo.
En lo ordinario, el Señor está con nosotros y quiere que contemos con Él. Pone a nuestra disposición, en lo ordinario, momentos que nos parecen extraordinarios. Aprovechemos para admirar esos momentos y seamos agradecidos con este tiempo.
Belén Rodríguez
