Religión

VIA CRUCIS LA LLAMA. Séptima Estación.

Jesús cae por segunda vez

Imagen: Segunda Caída. Séptima estación del Via Crucis. Fray Félix Hernández, OP. www.felixhernandez.com

Del libro de las Lamentaciones

Soy el hombre que ha visto la aflicción bajo el látigo de su furor. Me ha llevado y me ha hecho caminar en tinieblas y sin luz. Ha cercado mi camino con sillares, ha torcido mis senderos. Ha quebrado mis dientes con guijarros, me ha revolcado en la ceniza.

Hoy llegamos al ecuador del camino del calvario. Las fuerzas van flaqueando, el camino cada vez se presenta más cuesta arriba (incluso físicamente). Jesús continúa haciendo camino con las fuerzas limitadas de su cuerpo herido, pero sabiendo que es el camino de Dios, el camino hacia una meta que humanamente no comprendemos, pero que se encuentra dentro del plan de Dios para nosotros.

Hoy nos encontramos en la séptima estación: Jesús cae por segunda vez. Visualizamos a Jesús nuevamente en el suelo, físicamente cada vez más acabado, pero no se siente derrotado ni abandonado. Esta caída simboliza nuestra fragilidad humana. Que Jesús caiga por segunda vez nos hace volver la mirada hacia nuestra propia vida. ¿Cuántas veces no hemos caído a causa de nuestras debilidades, de nuestros fallos? No pienso exclusivamente en caídas físicas, también en todas esas recaídas en fallos, en soberbia, en mirar hacia otro lado ante tantas injusticias, cuando no damos testimonio con nuestra vida para no comprometernos….

Cada uno de nosotros llevamos nuestra propia cruz a cuestas. Esta cruz se hace pesada por nuestras dificultades, nuestras miserias, nuestras preocupaciones, las encrucijadas de nuestra vida. No debemos dejarnos vencer por ellas ni tampoco rendirnos ante ellas. Jesús con esta caída nos enseña que la importancia de esta estación no está en la caída, sino en el “echar el resto” y ser capaz de volver a levantarnos. Quizá sintamos que estamos solos, que volver a ponernos de pie no merece la pena, que todo está perdido… pero no estamos solos y el camino si merece la pena.

La grandeza de Jesús la vemos en su firme decisión de continuar adelante, aun cuando las fuerzas flaquean, por ese camino que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros, sabiendo que no será tarea fácil, según sigamos avanzando seguiremos encontrando dolor y posiblemente nuevas caídas.

Estando en el suelo, con el peso de nuestra cruz encima, hemos de elegir si nos quedamos mirando el madero que nos oprime o si levantamos un poco más la mirada hacia el horizonte, aunque sea vea borroso, y apostamos por seguir, por vivir.

Nuestra vida, como la de Jesús, es camino de Dios, y haciendo camino es la única manera de ir descubriendo cuál es ese plan que Dios tiene para cada uno de nosotros. Esta caída también forma parte del plan de salvación, solo continuando el camino seremos capaces de pasar de preguntarnos por qué caímos para entender para qué

Mónica Marco, CSD