Solidaridad

Id e invitad a todos al banquete

Este es el lema del Domund 2024. El Domund es el día (el penúltimo domingo de octubre) en el que la Iglesia universal reza especialmente por los misioneros y colabora con las misiones. Y como nos seguimos encontrando en el mes de octubre, también considerado mes de las misiones, nos toca reflexionar sobre ello.

Id. El Señor nos “ordena” salir. Salir de nuestra comodidad, nuestros egoísmos, nuestro “yo”, para ir juntos hacia fuera ¿Dónde? ¿Será al otro lado del charco, en otro continente, en la periferia de nuestra ciudad, junto a la persona que duerme en la calle, el adolescente que vive con frustración, con nuestro compañero de trabajo, con nuestra familia? Eso no lo sabemos aún, pero sí nos quiere juntos y a su lado, teniendo fe y confianza en Él. Salir es la clave de la vida misionera, es no quedarse parado, no pensar en exceso, no quedarse en los miedos e inseguridades sino estar dispuesto a lo que el Señor nos pida. Salir y reconocer nuestro alrededor.

Invitad. Tras ese “id”, hay un camino de encuentros, de aprendizajes, sorpresas, maravillas, de milagros en los lugares más recónditos, en las situaciones más duras e insospechadas, ¡momentos tan especiales donde encontramos a Dios! que nos llenan de alegría y esperanza; y ¿cómo no compartirlo? La evangelización y la buena noticia es esa felicidad que se trasmite, es comunicar que junto a Dios, por muy dura que sea la situación y el momento, hay esperanza, alegría y paz.

A todos. Dios nos ama a todos, nos hace únicos y especiales, pero nos quiere unidos. No quiere la discriminación, ni las luchas de poder, ni el egoísmo, ni el protagonismo, nos quiere hermanos. El miedo al desconocido, al diferente, es muy humano; pero, si entendemos que somos hermanos nos tiene que  llevar a la cercanía, al encuentro y al respeto. Y solo juntos, en una vida compartida, podremos caminar.

Al banquete. Hay un banquete que aún desconocemos aquí en la tierra, pero sí podemos ir probando los entrantes en la Eucaristía, en el momento de encuentro con el Señor en la oración, en los momentos junto al hermano que está en una situación difícil o en la alegría de compartir. Tiene un sabor delicioso, lo pone a nuestra disposición y se lo tenemos que agradecer. De nosotros depende ir a Él.

Tras este lema y en la celebración que nos encontramos, el Papa Francisco reflexionaba: “Así pues, mientras el mundo propone los distintos “banquetes” del consumismo, del bienestar egoísta, de la acumulación, del individualismo; el Evangelio, en cambio, llama a todos al banquete divino donde, en la comunión con Dios y con los demás, reinan el gozo, el compartir, la justicia y la fraternidad”.

…“Todo cristiano está llamado a formar parte de esta misión universal con el propio testimonio evangélico en todos los ambientes”…

…“La misión es un incansable ir hacia toda la humanidad para invitarla al encuentro y a la comunión con Dios”.

Sin duda este año, el lema y las Palabras del Evangelio  nos llevan a una vida en misión que nos toca a todos, desde la religiosa o religioso misionero que decidió dejarlo todo y, a pesar de las dificultades, dedicar su vida plena al otro, hasta nosotros testigos de ese amor de Dios. Que seamos testimonio de esperanza en nuestra sociedad y para todas aquellas personas que sufren. ¡Vamos todos al banquete!

Belén Rodríguez