¡Matad Dragones!
Cada 23 de abril, además del Día del Libro, celebramos la memoria de san Jorge, patrón de Aragón, Cataluña, Cáceres y tantos y tantos lugares de esta España nuestra, de esta Europa nuestra (Portugal, Georgia, Inglaterra, Rusia…), y de esta nuestra Hispanoamérica.
Es el santo patrón de la caballería, santo épico y cargado de una hagiografía mítica que conecta con claves profundas de la identidad de occidente, de los arquetipos que han construido nuestra civilización. En san Jorge vemos todo un contenido de significado que habla de honor, entrega, caballería, y desde luego y sobre todo, lucha contra el mal, traiga este, dragón de muchas cabezas, el rostro que traiga.
Aunque sabemos poco de su relato histórico original, se convirtió san Jorge en uno de los más populares santos de la cristiandad debido a su leyenda, recogida por el dominico del siglo XIV Jacobo de la Voragine, en ese libro fundamental para la cultura cristiana y tan poco conocido que es La Leyenda Dorada, una colección de las historias legendarias de los santos.
Allí se nos narran los detalles fundamentales de su narración: el Dragón, la princesa, el sacrificio. Un pueblo que sufre el azote del mal, la fe como motor de esfuerzo y de heroísmo, y la lucha contra el mal. De ahí nace san Jorge como imagen y modelo del caballero cristiano.
«…San Jorge fue un tribuno, oriundo de Capadocia. En cierta ocasión llego a una ciudad llamada Silca, en la provincia de Libia. Cerca de la población había un lago tan grande que parecía un mar; en dicho lago se ocultaba un dragón de tal fiereza y tan descomunal tamaño, que tenía amedrentadas a las gentes de la comarca… Los habitantes de Silca arrojaban al lago cada día dos ovejas para que el dragón comiese y los dejase tranquilos, porque si le faltaba el alimento … causaba la muerte a muchas personas. Al cabo de cierto tiempo los moradores de la región quedáronse sin ovejas … y … acordaron arrojar cada día al agua, … una sola oveja y a una persona y que la designación de esa se hiciera diariamente, mediante sorteo, sin excluir de él a nadie. Así se hizo;… Cuando ya quedaban muy pocos, un día, al hacer el sorteo de la víctima, la suerte recayó en la hija única del rey…Cuando llorando caminaba a cumplir su destino, San Jorge encontrose casualmente con ella y, al verla tan afligida, preguntole la causa de que derramara tan copiosas lágrimas. … Refiriole la muchacha su caso y cuando terminó su relato dijole Jorge: -¡Hija, no tengas miedo! En el nombre de Cristo yo te ayudaré. Jorge dirigiose hacia la bestia a toda carrera, y cuando la tuvo a su alcance hundió en su cuerpo el arma y la hirió. Acto seguido echó pie a tierra y dijo a la joven: -Quítate el cinturón y sujeta con él al monstruo por el pescuezo. Una vez que la joven hubo amarrado al dragón … comenzó a caminar hacia la ciudad llevando tras de sí al dragón … Cuando llegó a la puerta de la muralla, el público … comenzó a huir hacia los montes y collados, dando gritos y diciendo: -¡Ay de nosotros! ¡Ahora sí que pereceremos todos sin remedio! …-¡No tengáis miedo! -Les decía-. Dios me ha traído hasta esta ciudad para liberaros de este monstruo ¡Creed en Cristo y bautizaos! ¡Ya veréis como yo mato a esta bestia en cuanto todos hayáis recibido el bautismo! Rey y pueblo se convirtieron y, cuando todos los habitantes de la ciudad hubieron recibido el bautismo San Jorge, en presencia de la multitud, desenvainó su espada y con ellas dio muerte al dragón…».
Jorge representa la caballerosidad, la nobleza, la fe, el esfuerzo y el sacrificio, el trabajo por los más débiles y desfavorecidos, el uso de la fuerza y las armas para el bien, la fe puesta al servicio de los demás y vista además como motor y empuje de acción, en suma, es la imagen arquetípica del bien. Y además en una historia completa, con el Dragón como imagen del mal, el egoísmo, la violencia, la deshumanización, el terror y la oscuridad; la sociedad sin espíritu como adocenada y cobarde, entregada y sometida al poder del abuso y la fuerza del mal; y la Princesa como modelo de la luz, la familia, el amor, la bondad, la inocencia, la pureza y el orden.
¿Sigue diciéndonos hoy algo este santo épico, tradicional y tan profundamente europeo?
Pues yo creo que sí. Creo que sigue invitándonos a matar dragones. A enfrentarnos a los distintos rostros del abuso y del poder que someten y acobardan nuestro mundo. Tanto dentro como fuera de uno mismo.
Y es que también puede leerse la épica lucha de san Jorge como la lucha interior de la persona consigo mismo. Existen análisis de tipo antropológico y psicológico que interpretan el épico combate de san Jorge como las fuerzas internas elevadas que luchan contra las más oscuras y escondidas energías egoístas de la persona. Ahí, todos estamos llamados a ser caballeros que luchemos en nuestro interior a imagen de san Jorge, con la fuerza de la fe, con la claridad de por qué luchamos, y la entereza de contra qué lo hacemos.
Pero sin duda también nos invita a matar los dragones de fuera, a luchar contra la injusticia, el abuso, la crueldad, contra la mentira, contra los intereses egoístas que no miran más que por sí, contra el mal en todas sus formas.
San Jorge, patrón de la caballería, es uno de esos santos y referentes que necesitamos hoy en día, en este mundo nuestro que ha olvidado mucho de la necesaria grandeza de la condición humana para esconderse en el ocio pequeño, banal y superficial como modelo de vida. Enrique García-Máiquez, poeta, columnista y ensayista, acaba de publicar un ensayo -y hoy es día del libro, seguramente una de las mejores armas que existen para luchar contra los dragones- que se llama «Ejecutoria» (CEU, 2024) en el que habla de la importancia de recuperar la idea de nobleza, de hidalguía, para cada ser humano, vinculada a una aristocracia de espíritu, que nos haga actuar y vivir desde el honor y la nobleza. Para todos. Quizás, a imagen de san Jorge, matando dragones.
Fray Vicente Niño Orti, OP
