Opinión

El rebaño del Buen Pastor

Como rebaño sin pastor parece que vive la sociedad hoy en día. La sensación de rebaño es cada día más patente, nos metemos todos rápidamente en rutinas aceleradas, en repetir mensajes dichos por otros, en seguir falsos pastores que nos alejan del camino y nos restan capacidad para pensar, diferir y tomar decisiones propias.  Y no es que no haya un buen pastor que nos pueda guiar, sino que nos hemos distanciado de Él, y más que una oveja perdida, parece que el rebaño está perdido.

Escuchando el Evangelio de ayer, me imaginaba el rebaño que estaría viendo Dios hoy. Creo que vería un rebaño desanimado, mirando hacia el suelo, sin capacidad para rechazar a los lobos disfrazados de pastores, sin ver a quienes pasan al lado, encerrado en un cerco sin darse cuenta que la puerta está abierta y que puede, en cualquier momento, seguir al pastor que  espera ilusionado. Vería a la cantidad de ovejas que están fuera del redil, descarriadas o atropelladas por el rebaño, y de las que pocos se preocupan en rescatar. Pero también vería a un grupo de ovejas, que para las otras pueden parecer rebeldes, que miran hacia delante, que viven con alegría, observan a su alrededor con agradecimiento, acompañan a otros en el camino y miran con admiración a su verdadero pastor. Son las que quieren acercarse al pastor, quieren conocerlo y seguirlo, porque confían en que pase lo que pase, les llevará por buen camino y les dará el alimento necesario.

Fuera de esta reflexión más humana, y crítica, Jesús ayer simplemente nos decía ”Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí”. No se disponía a juzgarnos, ni a regañarnos, simplemente, se presentaba como un buen pastor que nos conoce, le importamos y está dispuesto a darlo todo. Muestra su clara misión de amarnos y cuidarnos, estando siempre disponible, pero dándonos libertad.

Jesús está y nos cuida pero, ¿estamos dispuestos a escuchar su Palabra?, ¿queremos encontrarnos con Él y conocerlo cada día más? ¿confiamos en Él, estando dispuestos a seguir su camino?  Nos toca ahora elegir qué tipo de ovejas queremos ser, de qué nos queremos alimentar y qué rebaño queremos formar. Confiemos en el buen pastor.

Belén Rodríguez Román