El juego bonito
En esta semana que hemos pasado, primera semana de Pascua, justo me recomendaban la película “The Beautiful Game” (Juego Bonito). Con este título tan positivo era difícil imaginar que la película estaba basada en el Campeonato de Fútbol de Personas sin Hogar. Pero hay que verla para entender su título y saber que es una película que nos lleva a la Resurrección.
Sin hacer demasiados spoilers, la película comenzaba con la vida de un chico, Vinny, el cuál tenía un gran don para jugar con la pelota. Iba creciendo y se iba haciendo un hueco en el mundo del fútbol profesional. Mientras la historia de Vinny parecía ser una bonita historia éxito, aparecen otros personajes que, a pesar de que en ese momento se le ve felices y orgullosos, no habían vivido un pasado brillante. Todo ellos formaban parte de un equipo de fútbol, descubiertos y entrenados por Mal, ex observador de grandes futbolistas profesionales ingleses. Mal, además de contar con una gran sensibilidad, seguía siendo un gran observador, pero ya no de grandes talentos futbolísticos, sino de personas que necesitaban un motivo de esperanza. Mal daba la oportunidad a personas que se encontraban fuera de sus hogares a participar en el Campeonato de Fútbol de Personas Sin Hogar que se celebraba en Roma, con unas condiciones claras para poder participar. Sin juzgarlos y respetándolos, tenía la misión de hacer que la vida de estos chicos cambiara gracias al trabajo en equipo, los valores del esfuerzo, del agradecimiento, del compañerismo, y el descubrimiento personal de sus propios dones.
A lo largo de la película, se acompaña al equipo inglés, incluido a su mejor jugador, Vinny, al emocionante campeonato. También, se puede conocer a los integrantes de los países que compiten, unos futbolistas que cambiaron su etiqueta de “persona sin hogar” por la de “futbolistas” que con orgullo representaban a Inglaterra, Japón, Sudafrica, Mexico, Brasil,…
“Juego Bonito” nos coloca delante la historia de numerosas personas con un pasado duro, que conlleva consecuencias negativas, un presente de calle y un futuro incierto. Todos los personajes coinciden en eso, sin embargo lo más relevante es que quieren seguir hacia delante. Gracias a personas como Mal, a la monja alegre sudafricana, a la chica responsable japonesa, a la mujer luchadora estadounidense, que observaron y dieron la mano a estas personas, dando todo por los equipos, dando esperanza, consiguen que un campeonato de fútbol se convierta en un cambio de vida para muchas personas.
En este momento de Pascua que vivimos, “Juego Bonito” es toda una lección de esperanza y resurrección, donde la película llena de simbolismo representando la fraternidad, el perdón, la oración, la alegría, etc., nos lleva a un Jesús resucitado en la vida actual. Os animo a ver esta película con ojos de esperanza, y que cada uno de los personajes pueda tocarnos y hacernos también cambiar nuestra vida y la de los demás.
Belén Rodríguez
