Pascua es confiar en lo frágil
La Pascua nunca es tan evidente como quisiéramos. Las primeras comunidades han plasmado de manera honda su experiencia del Resucitado y su Espíritu, pero no con la claridad que exigimos. A través de detalles e imágenes buscan expresar qué es la resurrección y cómo les ha cambiado la vida acercarse al misterio de la Vida que vence a todas las muertes. En esta exigencia Tomás apóstol es de los nuestros.
El Resucitado se muestra en sus heridas. Son su carta de presentación. En medio del miedo y de los temores de sus amigos, su aparición se acredita por las huellas de la cruz. Podría haber sido algo más espectacular, pero Dios tiene poco que ver con esas cosas. Su presencia se entiende desde lo frágil y florece en dónde ha pasado la muerte. Algo que a Tomás no le convence del todo.
“Si no veo… no lo creeré”. Lo de él es la seguridad de la cautela y las garantías claras. Difícil es creer en un Dios que se valida en heridas y fragilidades. Por eso exige ver, pero su “ver” es diferente al de la Magdalena o al de los discípulos. Tomás duda porque en su “ver” ya se encuentra lo que quiere ver. No hay espacio para la novedad que el Resucitado le trae.
Con todo, el Señor habla el lenguaje de Tomás y sus dudas. Utiliza su misma expresión para mostrarle que la fe va más allá de garantías y certezas fáciles. Jesús le invita a ver más allá de su ver, reconociendo que solo desde la fragilidad se puede vislumbrar la gloria sutil y silenciosa de la Vida que resurge cuando todo se ha acabado. El modo del Resucitado no es la lógica fácil, sino el entendimiento del amor y la libertad.
Tomás ya no necesita de sus comprobaciones. Experimenta la presencia de Aquel que le mostró que la vida podía ser diferente y le animó a caminarla juntos. Ha vuelto a sentirse amado, contenido en sus propias dificultades y llevado a otras profundidades. Ha experimentado que, contra todo lo que suponía hasta hace unos días, es necesario creer para ver. Confiar para reconocer ahí dónde nada es tan evidente.
Que en este tiempo de Pascua, Tomás nos anime a confiar en la fragilidad.
fr. Ignacio Castro Ortega op
