Religión

VIA CRUCIS LA LLAMA. Decimotercera Estación

Jesús es bajado de la Cruz y puesto en brazos de su Madre.

Imagen: En brazos. Decimotercera estación del Via Crucis. Fray Félix Hernández, OP. www.felixhernandez.com

Evangelio según San Juan
«Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, mujer de
Cleofás, y María Magdalena.»

Jesús es descendido de la cruz. Su cuerpo sin vida vuelve al reposo y al regazo de aquella en dónde todo comenzó. La vida de Jesús fue un descendimiento de principio a fin. Desde su nacimiento en las periferias del imperio hasta su muerte entre malhechores. Este Dios, del que nos habló con su vida, se la pasó en las “bajuras” de los caminos y de las ciudades. Jesús, el “bajísimo”, no escatimó en ir hasta la última miseria humana para recordarnos que Dios no se olvida de ninguna de sus hijas e hijos.

Su último descendimiento es el de la muerte. En la carne herida de Jesús, Dios se ha hecho solidario con todas las muertes, todas las angustias, todas las preguntas sin respuesta. Ha descendido hasta lo más humano, sembrándose en lo más bajo de la historia, como uno entre tantos y tantas, para reconfigurar desde ese escondido lugar todas las cosas.

El silencio lo envuelve todo. Todo ha cesado. María, quien gestó en su vientre a Jesús ahora entra en una nueva espera, una nueva gestación, que solo se entiende desde ese Dios que se hizo solidario con todas las esperas. Las discípulas fieles, que no han dejado de creer, pero tampoco de amar, entran en el silencio incomprensible, pero solidario, de todas las preguntas sin respuesta y los dolores sin cura.

¿A dónde nos tocaría “bajar” en estos días? ¿Qué “bajos” de mi vida requieren la cercanía amorosa de Dios y la mía? ¿Con que “bajos” me invita el Señor a cuidar y comprometerme?

Fray Ignacio Castro, OP