Mi reino no es de este mundo
Viendo las noticias me pregunto ¿qué diría Jesús? Guerras en las que sobre todo muere gente inocente, políticos que más que el bien común buscan el poder y su propio interés, personas desesperadas que salen de su país buscando una vida mejor y se encuentran fronteras con cuchillas para salvaguardar el bienestar de otros, deportistas que ganan mucho dinero dando patadas a un balón, mientras mucha gente no tiene lo necesario para vivir trabajando muchas horas al día…
Y la primera respuesta que me viene a la mente es: “mi reino no es de este mundo”.
En el Nuevo Testamento encontramos muchas parábolas del Reino. Podemos ser sembradores, levadura o granos de mostaza que haciendo las cosas más pequeñas con amor, fermenten convirtiéndose en grandes. ¿Estamos dispuestos?
Ojalá el Príncipe de la Paz, que quiso encarnarse para enseñarnos otra forma de vida dónde el Amor y la fraternidad sean el motor del mundo, nos interpele en este Adviento. Seamos profetas, portadores de la Buena Noticia, con palabras y obras, dejemos a Dios que sea el Rey de nuestra vida y compartamos el tesoro que hemos encontrado, para construir una red dónde la gente se sienta querida y acogida. Y el mundo será diferente.
¿Qué haces tú para construir el Reino de Dios?
Belén Sánchez
