Religión

En el Corazón de la Iglesia

Como todos los meses, el Papa Francisco realiza “el video del Papa”, un video que busca la oración conjunta en torno a una intención concreta, para que toda la Iglesia reflexione y rece unida. Este mes de octubre, el Papa pide por el Sínodo y la misión de la Iglesia.

El video comienza con la siguiente frase: “la misión está en el corazón de la Iglesia”. Para eso hay que conocer a la Iglesia, toda la Iglesia.

Este momento sinodal es una oportunidad para hacer visible que la Iglesia es una, pero que es de distintos colores, tiene muchos rasgos, está inmersa en diferentes culturas, se trasmite en numerosas lenguas, tiene muchas cruces y también muchas formas de expresar la fé. Solo escuchando con los oídos de Dios y conociendo con sus ojos esta Iglesia universal, nuestro corazón puede arder y hacer que nos pongamos juntos en camino hacia la misión de anunciar la esperanza y amor de Dios por todo el mundo.

Cuando sales a conocer otras realidades, otros países, otras culturas, otras formas de vivir la fe primero te das cuenta que: “solo sé que no sé nada”, se te rompen los esquemas. Piensas que esa Iglesia universal, ciertamente tiene muchos miembros pero un solo cuerpo, Romanos 12:4-11. Solo cuando te acercas y  tocas a Dios en los otros, cuando abres tu mente y tu corazón, cuando conoces otras formas de vivir y vivir la fé, cuando el corazón arde.

A veces arde de dolor cuando ves el hambre, de incomprensión cuando ves a un bebe abandonado, de vivir las injusticias muy de cerca como el no tener la libertad para hablar, y tantas otras que te hacen sufrir y ver claramente al crucificado (un crucificado con rasgos de adolescente guineano, de niño uruguayo, o mujer cubana). Pero es ahí cuando el Señor te toca, te encamina a la oración y te da una fuerza que solo puede ser divina. Ese corazón ardiente también surge de la sorpresa.  Arde en los milagros, como cuando te invitan a una barbacoa para compartir juntos, cuando ves que una señora cuidará del niño que se encontraba solo y cuando aparecen espacios donde poder pensar, dialogar y opinar.  También el corazón se ensancha con personas maravillosas que te acompañan en el camino, que llevan años con la misión empezada confiando en Dios o que su propia experiencia de fe y fuerza espiritual te enseñan a caminar, pero solo si las escuchas, compartes y las admiras en sus dones podrás encontrarte con el amor de Dios.

Desde este tocar el corazón de la Iglesia, desde el acercamiento, la escucha, la compasión, el dialogo, el respeto, conseguiremos poner los “pies en camino”.  Podemos ser testigos del amor de Dios pero Jesús nos envío a ser misioneros de esta Buena Noticia. Por los distintos lugares que caminemos, con las diferentes personas con las que nos encontremos, independientemente de la raza, la cultura, el idioma, tenemos que ser mensajeros de esperanza y amor. La misión ha comenzado, que continuemos nosotros con “el corazón ardiente y los pies en camino.”

Belén Rodríguez Román