¿Hasta dónde llega tu mirada?
Desde que trabajo en Misioneros Dominicos – Selvas Amazónicas entidad misionera de los frailes dominicos de la Provincia de Hispania-, una de las preguntas que más me hacen es que si el dinero llega de verdad a la misión.
Y la verdad que siempre me veo obligada a justificar el bien que hacen los misioneros por amor a los más vulnerables, por servir y construir Reino, sin ninguna otra intención. Su compromiso es real, lo dejan todo, viven austeramente y se quitan hasta lo que necesitan por ayudar a los que están en peor situación.
Así que… ¡claro que llega!, y a veces da la sensación de que hasta lo que llega lo multiplican como los panes y los peces para que haya para todos.
Muchas veces me pregunto, ¿por qué siempre hay que justificar el bien que se hace mientras el mal acampa a sus anchas y nadie se pregunta cómo pararlo? Todavía no he encontrado la respuesta, pero seguiré buscándola.
A la gente no le basta con ver lo que hacemos, se publica la memoria anual o fotos y vídeos de los proyectos en la web o las redes sociales, pero no les vale. Como el apóstol Santo Tomás quieren meter el dedo en la llaga y la mano en el costado. Al estar tan lejos, muchos se contentan con ayudar a los que tienen más cerca, que está muy bien; siempre que podamos ayudar hagámoslo, pero pensemos también que muchas veces sus necesidades no son las mismas ni de cerca. Tal vez Jesús cuando dijo, cuando hagas limosna, que no se entere tu mano derecha de lo que hace tu mano izquierda, también se refería un poco a esto, que no por estar más lejos dejemos de ayudarles porque no veamos el impacto que producen esos proyectos en las personas.
He tenido la suerte de compartir la misión en muchos lugares del mundo, eso ha ampliado mi mirada y ensanchado mi corazón, me ha ayudado a ver las necesidades del mundo desde otra perspectiva y conocer la gran labor que hace la Iglesia en tantos países empobrecidos. Para mí es un orgullo y una alegría, que el mensaje del Evangelio se haga vida entre los favoritos de Jesús, si la gente conociera todo el bien que se hace en la misión, confiaría más y criticaría menos.
Belén Sánchez
