Religión

El «plus» de ser cristiano

Este año, para un taller de Semana Santa dirigido a jóvenes y jóvenes de espíritu, me pidieron una pequeña reflexión sobre qué es lo que nos distingue a los cristianos de una persona con “grandes valores”. Me puse a la tarea y el texto fue integrado junto con otros materiales en un taller de formación y reflexión. Más allá de este grupo y de este taller, creo que es un tema que muchas veces damos por sabido, por obvio, pero al que creo que necesitamos volver de vez en cuando para no perdernos mucho por el camino. Así que en un intento de volver sobre un tema que nos debería ser natural, comparto aquí esta reflexión.

Me imagino que muchas veces pensamos en las cualidades que tenemos (o deberíamos tener) por ser cristianos. Quizá nos vengan a la mente el respeto, la escucha, la solidaridad o la caridad, el acompañamiento, la justicia, la templanza…. Podríamos hacer una larga lista de cualidades que sin duda aportan mucho en sentido positivo a nuestra forma de ser y de actuar. Pero si nos detenemos a pensarlo un poco, todas estas cualidades las podemos compartir con personas de otras religiones e incluso con personas no creyentes. Entonces, ¿cuál es el plus que aportamos al ser cristianos?

Necesitamos tener claro que ser cristiano es ser seguidor de Jesús de Nazaret. En este camino de seguimiento hay algunas notas que nos deben caracterizar, entre ellas la sencillez, la realidad, la caridad, la fe, la virtud, la entrega…. pero sin duda la gran nota característica que aportamos es la esperanza.

Es saber que todo lo que hacemos lo hacemos por seguimiento de Jesús de Nazaret, él es nuestra motivación y quien da sentido a todo nuestro ser y a nuestro hacer. Es quien nos pone en camino hacia la fraternidad universal.

El sentido de ser cristiano, como ya lo plateara Timothy Radcliffe OP en su libro ¿Qué sentido tiene ser cristiano?, es el de permanecer orientado en la dirección hacia lo que todavía no es, hacia esa promesa de futuro que solo podemos entender y vivir desde la esperanza en el Reino de Dios, que llegó ya con Jesús de Nazaret, pero que seguimos construyendo.  

Los cristianos encontramos esta esperanza en Jesucristo y en sus palabras. Palabras que no pasarán. No es que esperemos algo utópico, nuestra esperanza se apoya en la resurrección de Jesús. Es desde Cristo resucitado desde donde nos atrevemos a ver la vida presente que está en camino y que nuestra vida alcanzará su plenitud final en Dios. Este es el sentido de nuestra esperanza.

Por lo tanto, eso que aportamos es la esperanza y lo hacemos desde el seguimiento de Jesús. Él es nuestra motivación para que nuestra vida sea vivida así, sin exclusiones, sin que haya un “otro” que pueda hacernos sentir peligrar nuestro sentido, sino que nos ayuden a vivirlo en plenitud. Para que esta vida que vivimos, la vivamos plenamente, de forma compartida, fraterna, y sobre todo haciendo que nuestro caminar de cada día siga siendo al estilo de Jesús de Nazaret.

Mónica Marco