Perfiles

Perfiles: Miriam Simón

Miriam Simón (Valencia, 1994) es enfermera de prisiones. Fue voluntaria de la ONG «Selvas Amazónicas» en el Bañado Tacumbú, barrio de la ciudad de Asunción, capital de Paraguay, de condiciones socioeconómicas muy precarias, y actualmente colabora también con la ONG «Balimayá», un proyecto de acompañamiento y acogida a jóvenes migrantes que viven en un piso de acogida de Madrid.

¿Encuentra usted a Dios en la cárcel?

Algo así. Más bien noto muchísimo su falta. Es lo más parecido que he conocido a la idea que tengo de lo que podría ser el infierno: una mezcla de violencia, indiferencia y rutina triste. 

Es curioso que ese vacío me ha ayudado a conectar más con el Dios que habita en el interior de una misma. Pienso que al final nuestras actuaciones son el reflejo de lo que acumulamos en el corazón. Es por eso que intento tenerle muy presente, porque sé que me van a dar muchas excusas para desquitarme con otra persona o tratarle mal. Excusas para el odio. Si no tengo a Dios, siento que me puedo convertir en otro monstruo taciturno o agresivo. Otro hombre gris de Momo.

Por otra parte, muchas veces pensamos en el «pobrecito prójimo». Cuando se hace voluntariado se dice mucho «ellos no tenían nada pero me daban tanto cariño». Bueno, pues parece ser que el prójimo también puede ser un cabronazo y a ver quién es el guapo al que le nace compartir el amor de Dios con semejante pieza… 

Y qué importante es recordar que son personas. 

Por supuesto, hay pequeños rayos de luz que llaman la atención. Digo por supuesto porque la esperanza no debe perderse. Esa luz puede ser alguna sonrisa sincera o un interno que hace manualidades bonitas. A lo mejor un interno que decide no dejar que esta oscuridad se lo trague. Puede que recaiga, pero el intentarlo ya es camino y ejemplo. 

Sé que suena muy intenso pero es mi primer año, por lo que todo es muy nuevo todavía. 

Un lugar en el mundo:

La casa de mis yayos en Sant Andreu de Llavaneras. No sólo para mí. Sé que mucha gente en mi familia la siente como un lugar de amor, alegría y descanso del corazón. 

La última película o serie que ha visto:

Los Reyes contra Santa. Muy divertida e irreverente. 

¿Su comida favorita?

La que ha cocinado mi marido.

¿Vino o cerveza?

Vino siempre.

¿Como se sienten los chicos de Balimayá, migrantes y adolescentes, en España, lejos de sus familias y lugares de origen?

Ilusionados y rechazados. Llegan con ganas a un país con oportunidades de mejorar y que les gusta. Quieren aprender. Luego, conocen el racismo de aquí y no quieren ser víctimas. Quieren respeto, trabajar y cuidar de sus familias. Llegan a desesperarse, como lo haría yo si a pesar de la paciencia, la ayuda y el esfuerzo me siguiesen poniendo trabas para vivir en paz.

Balimaya es una oportunidad de vivir estas dificultades en familia. Respecto al proyecto nos expresan gratitud y cariño. Por supuesto, es mutuo.

¿Tiene alguna afición?

Boxeo y crochet, ambas a nivel aficionada.

¿Cuál es el libro que más ha releído?

La oruga glotona

¿Y cuál tiene ahora en su mesilla de noche?

«Nosotras, enfermeras» de Enfermera Saturada. Por fin me atrevo a leerlo pero es difícil. Es la visión del autor enfermero de lo que sucedió durante la pandemia. Después de todo lo que vivimos, leer ese libro es un poco volver a abrir un cajón de horrores. Pero también es un homenaje a tantas personas que ya no están y a tantas que me parecieron heroínas.

Un momento del día

Hacer el tonto con Asier, mi marido, cuando vuelvo a casa de trabajar. Poder estar de broma me recuerda la suerte que tengo de estar alegre y recibir amor en mi vida de forma rutinaria. Sonará todo lo ñoño que le parezca pero para melancolías deprimentes una ya tiene su trabajo.

¿Alguna profesión o vocación frustrada en su vida?

Dobladora de películas o modista son opciones que creativamente habría disfrutado mucho, pero mi vocación la tengo muy clara y en ello estamos.

¿Qué dice usted sobre la situación de la mujer en la Iglesia? ¿Y en nuestra sociedad?

Creo que es una conversación muy larga y diversa así que haré un resumen muy general de mi punto de vista.

Además de la realidad que vemos tan evidente, es decir, la falta de mujeres en cargos de poder dentro de la Iglesia; en una esfera más de rutina, creo que nosotras muchas veces no terminamos de coger las riendas todo lo que podríamos. Somos mayoría en muchos ámbitos pero si no está el cura de la parroquia nos sigue costando tomar la iniciativa. También es que tiendo a mirar en qué fallo yo. Así que a lo mejor esto es solo un reflejo de mi realidad.

Por otro lado, sí conozco muchísimas mujeres que son referentes y líderes. No sólo en sus parroquias, también en instituciones como Selvas Amazónicas o la Fundación Educativa Santo Domingo. Monjas y laicas que llevan proyectos tan grandes a cuestas que ríase usted de Atlas. Toda mi admiración hacia ellas.

Respecto a la sociedad me parece que está tan politizado que no hay forma de querer ser mujer trabajadora y madre cuidadora y que te apoyen. Muy entretenidos están discutiendo las ideas contrarias, buenas o malas, como para llegar a consensos útiles.

Como mujer con vocación de cuidado veo poco valorado mi trabajo en comparación con si hubiera decidido tener otra profesión tradicionalmente masculina. 

Por otro lado creo que se ignora muchas veces que la situación de la mujer tiene también una esfera que depende de la procedencia y la cultura que cada persona trae en la mochila. Creo que todavía no sabemos abrir este diálogo a otras culturas ni tampoco a otros niveles socioeconómicos.

¿Se siente «misionera»?

Sí 

¿Escucha música habitualmente?

Continuamente. Muy variada y por temporadas. Últimamente me ha dado por el country y el pop de los 90. También me ayuda a reflexionar ponerme música que acompañe a lo que siento en el momento.

Mi música favorita es la que puedo cantar.

Un viaje soñado

Me encantaría conocer la India o Camboya. 

¿Algún proyecto en marcha?

Por supuesto Balimaya. 

Además, este curso hemos empezado a dar catequesis para la comunión en nuestra parroquia. 

¡Gracias!

Créditos de la fotografía: Jesús G. Feria