Sábado santo: Recuerda que eres Polvo
Cuándo ha sido la última vez que se ha sumido usted en el silencio. No sólo el de la ausencia de ruidos molestos o superfluos, sino el silencio profundo, el que ayuda a mirar el mundo como realmente es, con lo que hay detrás de lo que vemos. El silencio profundo exige el silencio que evita los ruidos superfluos, pero es más que el mero quedar callado.
Tanto ruido. Tanta superficialidad inane. Tanta vacuidad que deja al ser humano agotado y vacío.
Este sábado santo es día de silencio. De espera. De ahondar. De mirar de otro modo.
La inmensa riqueza, el inmenso tesoro del silencio, a la espera de ser abrazado. De que nos zambullamos, como en el mar, en él. En Él.
Cántico de Habacuc
Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido.
Pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del océano.
Lo escuché y temblaron mis entrañas,
al oírlo se estremecieron mis labios;
me entró un escalofrío por los huesos,
vacilaban mis piernas al andar;
gimo ante el día de angustia
que sobreviene al pueblo que nos oprime.
Aunque la higuera no echa yemas
y las viñas no tienen fruto,
aunque el olivo olvida su aceituna
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil,
y no quedan vacas en el establo,
yo exultaré con el Señor,
me gloriaré en Dios mi salvador.
El Señor soberano es mi fuerza,
él me da piernas de gacela
y me hace caminar por las alturas.
Video: Elena Martín Tascón
Audio: Vicente Niño Orti, OP
