Rebasar fronteras y cruzar orillas
Todos seguimos conmocionados con la DANA que ha arrasado vidas, casas, coches y pueblos enteros en Valencia. Mucho sufrimiento, desesperación, cansancio, desolación… Al ver las imágenes y los testimonios, se te encoge el corazón y se te saltan las lágrimas… Y la pregunta de siempre ¿por qué?
Han sido días en los que ha faltado agua, luz, gas, muchos muebles han tenido que ir a la basura, coches al desguace, pero, sobre todo falta gente muy querida, gente insustituible, que han sembrado mucho y bueno en su gente y que ahora les toca hacer vida, con el dolor de su ausencia. Desde aquí mi oración por todos ellos, sus familias y amigos.
Frente a la incertidumbre e impotencia, y la indignación ante unos políticos que no han estado a la altura, comienza la oleada de solidaridad a través de ese puente. “El pueblo salva al pueblo”
El otro día leía en un texto, que la misión es rebasar fronteras y cruzar orillas, como hacía Jesús y creo que en Valencia hemos sido testigos de esto: no hay carretera, me voy andando, que no tienen agua y comida, cargo mi mochila y comparto; me piden, doy; veo a la gente sufriendo y me acerco, acompaño el dolor del destrozo y la alegría de estar vivos…si eso no es construir Reino… gracias a todos y cada uno por ser tan humanos, dejaros tocar el corazón y salir al encuentro. El Amor es más fuerte que el miedo o la destrucción.
Resaltar el ejemplo de los jóvenes, que se han pringado de barro hasta las cejas, dejándose la piel limpiando y acompañando a los más vulnerables en un momento muy difícil, con alegría, con perseverancia, con cariño. Han ensanchado el corazón, haciendo en él un lugar de acogida a mayores y pequeños, y se han hecho cargo de que no les falte lo necesario.
Es increíble lo fraternos que podemos llegar a ser, ojalá viviéramos siempre así, pendientes unos de otros.
Belén Sánchez
