Religión

La resurrección de Lázaro

Esta semana entramos en el quinto domingo antes de Pascua, y el tiempo litúrgico nos propone la lectura del Evangelio de Juan, donde se nos narra la resurrección de Lázaro. Sí, has leído bien, la “resurrección” de Lázaro. Pero, ¿puede ser esto posible? ¿pudo resucitar Lázaro antes que Jesús? 

La respuesta fácil a la pregunta es: no. Lázaro no resucita de la misma forma que lo hará Jesús, pero este gesto sí anticipa lo que está por llegar. Con la resurrección de Lázaro, Jesús lo que realmente hace es “revivirle”, ya que, la resurrección es una cosa totalmente distinta, que se nos revelará el Domingo de Pascua. Sin embargo, ¿qué significado tiene para nosotros hoy la resurrección de Lázaro?

Muchas veces hemos sentido que nuestra vida está estancada o que hay algo que “ya no tiene solución”. Perdemos la esperanza y terminamos resignándonos. No obstante, en el Evangelio, Juan nos indica que Jesús se muestra así mismo como: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?». Y esto lo cambia todo. 

El encuentro con Jesús no hace indiferente a nadie, de alguna forma hay algo dentro de nosotros que “resucita”, hay una luz que nos guía en la oscuridad y nos invita a que tengamos esperanza incluso en momentos difíciles. Esos momentos que nos nublan y creemos morir. Cuando resucitamos en Jesús, cuando creemos en Él, cuando nos sentimos salvados por Dios, hay una transformación profunda dentro de nosotros. 

Lázaro revive, pero sigue atado. Tiene que desatarse, es decir, tiene que dejar atrás los malos sentimientos como las envidias, la codicia, el rencor…tiene que “nacer de nuevo”. Y yo ahora os pregunto, ¿de qué te tienes que desatar? ¿qué aspectos de tu forma de ser te atan y te impiden vivir en Jesús? ¿Estas preparado para ser transformado por Dios?

Ángela I. Burguet Marimón