Mirando a Venezuela con el corazón. Por Fray Marcos García, OP
Les presentamos unas notas a vuela pluma que nos lanza fray Marcos García, fraile dominico venezolano que tuvo que venir a España ante la situación de su país hace años, y que se hizo conocido por su paso por el programa televisivo de RTVE “Masterchef”. Habla con el corazón en la mano, con la pasión en los labios,y con todo el amor y el dolor de ver cómo su pueblo sufre.
Cuando todos callaban: preguntas incómodas ante el final de una dictadura
Me pregunto yo ¿cómo se imaginaban, o mejor dicho, cómo hubiesen querido que lo de Maduro llegara al final los que ahora hablan de derecho internacional, derechos humanos, cristianismo, Evangelio y Doctrina Social de la Iglesia? ¿De qué manera hubiese sido (según ellos), después de diálogos burlados, negociaciones y avisos, de llamadas y persuasión, de acuerdos tirados a la basura por parte de Nicolás y del robo de unas elecciones presidenciales en la nariz de las organizaciones internacionales, a las que ahora sí piden intervenir? Cuenten, porque no entiendo.
¿Cómo hubiesen querido ustedes que se diera este desenlace que es el inicio de un final? ¿Cómo lo hubiesen hecho ustedes? Porque todo el mundo habla y habla, pero nadie (ni de izquierda o de derecha) hacía nada en concreto; solo escritos, insultos, peleas por redes sociales. Ni Milei, ni Petro. Ni Claudia, ni Lula, ni Bukele… nadie dijo un «hasta aquí este abuso». Ah, pero viene Trump hace algo, toma acciones concretas y ahí sí, medio mundo pegando gritos y clamando intervenciones de aquí y de allá. Haciendo llamados, hablando de que así no era la manera, pidiendo otra vez diálogos y acuerdos. En fin… Ojalá me digan algo. Quisiera leer propuestas serias, convincentes y no por pura conveniencia. Salidas que me hablen de poner un tatequieto a quien durante años ha abusado de un pueblo noble: Quiero ideas nuevas, planes, proyectos distintos en los que uno diga o piense: ah bueno, es cierto, me convence, me compensa, era cierto, porque por el momento sigo pensando en lo mismo… ¡algo! díganme algo nuevo…
El poder que corrompe y la llamada urgente a la conversión
Alguna vez escuché a alguien decir “el tener, el poder y el placer; llegan a corromper”. Luego yo siempre añadí “si no se saben poseer”.
No es nada agradable tener que ver a una persona esposada y altamente vigilada por haber hecho tanto daño a otros. Estas imágenes no son nada bonitas, no es como para sentirse orgullosos, pero ojalá puedan servir para reflexionar. Nadie está libre de pecado, todos hemos cometido errores, eso es cierto, pero también es verdad que todos en algún momento podemos rectificar, pedir perdón y seguir adelante. Es real aquello de que “todo santo tiene un pasado, y todo pecador, un futuro”. Hoy veo estas imágenes y tantas otras de otros personajes que fueron llamados a corregir y seguir adelante y, aun así, no lo hicieron. Esto me pone a pensar, a meditar, a reflexionar profundamente, y concluyo que sí, que es verdad eso que escuché hace tantos años y lo que le añadí al final de que “el poder, el tener y el placer llegan a corromper, si no se saben poseer”.
Es hora de revisarnos todos, en lo poco o en lo mucho que podamos estar haciendo mal con la cuota de poder, de tener o de placer que en determinados momentos lleguemos a poseer. Si esto no se aprende a gestionar resultamos haciendo muchísimo mal; mal que al final resulta un gran daño para uno mismo, las imágenes hablan por sí solas. El aquí y el ahora tienen que decirnos algo. Perdonar y perdonarse. La justicia llega, tarde o temprano, pero llega. Esto que ahora vemos todos, más que producirnos una profunda alegría revanchista, debería llevarnos a ahondar sobre la misión que tenemos en la tierra, la de hacer el bien, pero el bien, BIEN hecho, siempre en nombre de Dios, el SUMO BIEN. El absoluto bien. La absoluta verdad. La absoluta belleza.
Oremos, confiemos y esperemos. Cuando la noche cree haber tenido la última palabra y haber ganado, la voz del Señor que es luz de las naciones grita llena de brillo en medio de la tiniebla. ¡NO TEMAS, YO ESTOY CONTIGO HASTA EL FINAL!
¿Dónde estaban entonces? Memoria, denuncia y clamor por justicia en Venezuela
Siento Tristeza y al mismo tiempo una especie de indignación ahora que veo como algunos vienen a hablar de Doctrina Social de la Iglesia, de cristianismo y Evangelio ¿Ahora? ¿solo porque son anti Trump o anti imperio norteamericano? ¿y antes? ¿dónde estaban para levantar su voz? Niños perseguidos, detenidos, presos y hasta asesinados. ¿Dónde estaban ustedes?
Mujeres, algunas de avanzada edad, perseguidas, detenidas, humilladas, violadas en cárceles de Caracas y otros estados del país. ¿Dónde estaban sus voces cuando esto ocurría? Busqué en varias de sus redes sociales, en publicaciones desde hace años, pero no vi nada sobre ello. Ahora que capturaron a quien se robó las elecciones presidenciales del país en julio de 2024 y se lo llevaron junto a una gran delincuente que se hace llamar primera combatiente ¿hablan de Evangelio y cristianismo? ¿ahora?
Periodistas amenazados, eliminados, echados de sus puestos de trabajo por no responder a la política editorial de algún medio comprado, expropiado… Medios de comunicación social sancionados, multados y hasta cerrados por hablar y decir la verdad ¿Ahí no había nada que decir?
Sacerdotes perseguidos y muchos hasta golpeados ¿Dónde estaban los que ahora se dan golpes de pecho en sus publicaciones? No veo sus comentarios. Religiosos mandados a callar si levantan su voz profética. Consagradas que dejaron sus comunidades obligadas a irse, dejando con profundo dolor en el alma por aquellos por los que estaban dando su tiempo y su vida ¿No había nada que decir en esto en cuanto a Evangelio o Doctrina Social de la Iglesia?
Jóvenes dirigentes sindicales o de otros partidos políticos convertidos en presos políticos. Algunos de ellos hasta habrían apoyado a quienes ahora, y por el momento, ostentan el poder de gobierno. Muchos de ellos torturados, expuestos al escarnio para hacer burla de ello y amenazar así a quienes se atrevan a levantar su voz para anunciar y denunciar, me pregunto ¿Aparecieron hablando de Evangelio y de Doctrina Social? Háganme el favor y me envían lo que dijeron o escribieron en su momento porque no lo veo en ninguna parte.
¿Dónde estaba la solidaridad cuando se han burlado de algunos obispos y hasta les han prohibido salir del país quitándole sus documentos como pasaporte? Nadie dijo ni pío. ¿Y cuando pasaron las tanquetas por encima de la gente que manifestaba pacíficamente en Caracas o en otras ciudades del interior del país? ¿Ahí no había nada que decir sobre lo evangélicamente correcto? Cuando a un niño le destruyeron su rostro o a una joven venezolana casi la matan y ahora tiene su cráneo hundido y desfigurado, ¿dónde estaban los súper evangélicos cristianos, los sacerdotes sabios intelectuales de la teología de la liberación haciendo sus denuncias? ¡No vi sus declaraciones!
No señores. No. Así no.
Ahora sí, venimos y pescamos en río revuelto ¿Para qué? ¿Para que digan que somos muy buenos, muy justos y santos? A Venezuela la han saqueado como han querido. La han robado una y otra vez. La han engañado. Han puesto a pelearnos unos con otros y no vi a los “justos” diciendo nada.
No son tres lochas. Una sola persona se ha llegado a robar hasta 23 mil millones de dólares y eso fue público en todos los medios. ¿Dónde estaban los justicieros, hablando y denunciando, cuando a tantos empresarios les robaban a la fuerza sus propiedades? Sé que seguramente escucharon, como millones en el mundo, a un Hugo Chávez decir «exprópiese» señalando con el dedo dictatorial a lo bravo o a la arrecho lo que tenía que ser robado, porque «expropiar es robar» como alguna vez se lo dijera en la cara a Chávez la entonces joven diputada María Corina Machado.
Un hombre se sometió a una huelga de hambre durante un largo tiempo para reclamar sus tierras, murió, nunca fue escuchado ¿Ustedes dónde andaban? ¿Escuchando los discursos socialistas comunistas anti imperio?
Ni hablar de las grandes obras de infraestructura como trenes, hospitales, carreteras, etc., que desde hace más de 20 años se anunciaban en cadena nacional diciendo el monto en dólares de lo que nos costaría a los venezolanos y que nunca se llegaron a hacer ¿El dinero de esto quién lo tiene? ¿dónde fue a parar? ¿Y ustedes dónde estaban con sus gritos proféticos cristianos que ahora quieren imponer? No los leí en ninguna parte.
Señores, estos sujetos que ya casi completan 30 años con su fulana revolución, robaron como les dio la gana y eso está en muchos medios y redes sociales, lo pueden investigar. Pregúntenme a mí, que como periodista cubrí tantos de esos anuncios de grandes obras en Venezuela con Chávez y Maduro. Jamás se hicieron ¿Dónde está el dinero? ¿Terminaron esas construcciones? Nunca. Y nadie dijo «esta boca es mía» proclamando la denuncia evangélica y profética que ahora pretenden.
Horas y horas sin energía eléctrica, apagones que van y vienen pero que jamás fueron asumidos con responsabilidad, sino que siempre había un culpable, en algunos casos la iguana, un rabipelado, el fenómeno del niño y un largo etcétera de excusas. Colas interminables buscando gasolina, medicinas o alimentos. Ninguno de los que ahora hablan de la Doctrina Social de la Iglesia, aparecieron denunciando como profetas esta desgracia del socialismo del siglo XXI.
Niños muertos del hambre. Un oncológico infantil en la capital del país anunciaba las bajas de los infantes por el cáncer, no había ni alcohol ni jeringas. Si te enfermas o si te van a hacer una cirugía, debes llevar todo, hasta los guantes. Desnutrición total denunciada por la misma Iglesia a través de Cáritas ¿Dónde estaban los pastores, sacerdotes que ahora defienden a Maduro diciendo que así no había que haber hecho las cosas?
Chávez llegó a decir que “ser rico es malo” y varios de sus seguidores y de sus trabajadores afirmaron que “no se puede dejar que los pobres salgan de la pobreza, porque se vuelven escuálidos” (término usado para vejar a quienes no son socialistas), y nadie de los que ahora veo rasgándose las vestiduras por la captura de Nicolás y su mujer, nadie dijo nada.
En los años 2017-2018-2019 hubo una estampida de venezolanos huyendo del país. Recuerdo en Bogotá ver llegar en NTN24 a un buen grupo de ciudadanos venezolanos con sus pies reventados, algunos con sangre y ampollas, otros deshidratados, muertos de hambre, de cansancio; solo querían en ese momento (lo describo mientras lloro de dolor) un abrazo, una palabra o un silencio que acompañara su caminar. ¿Y los especialistas en el catecismo de la Iglesia, dónde estaban en todo este tiempo?
Gritos a la ONU, OEA y a cuanto organismo existe, pero de momento nada ni nadie.
Bendito Dios que la iglesia representada por sacerdotes buenos, por religiosas y feligresía bondadosa y gente noble, acudían al llamado y grito de auxilio de estos migrantes desesperados. A lo mejor no estaban tan bien preparados o eran grandes letrados, no tienen doctorados en derecho internacional, solo tienen buen corazón; y es que es esto lo que se necesita en momentos así. No mensajes en redes manifestando «su inconformidad porque el imperio se quiere quedar con el petróleo de todos los venezolanos», petróleo que solo ve y disfruta un pequeño grupito.
Algunas etapas duras que hemos vivido en Venezuela pasan por ver a un Maduro acompañado de su gente, bailando en cadena nacional por los medios, mientras el pueblo era masacrado.
Hay un video donde una niña de tan solo 9 añitos le dice a uno de los encapuchados que se llevaban a su papá (solo por participar como defensor del voto en su mesa en julio de 2024) «no me dañes mi infancia, no se lleven a mi papá». Lloraba con un bramido que sale del alma pidiendo ayuda, desesperada, con su corazón inocente partido en mil pedazos al ver a unos hombres no identificados, meter a su papá en una camioneta y llevárselo rumbo a la tortura ¿Han visto ese vídeo? No hay excusa que valga.
Muchas de las cosas de todos estos años de terror y de horror han quedado registradas ¿Y ustedes dónde andaban? En fin.
Si no conoces bien la historia de millones de venezolanos que han tenido que huir en la búsqueda de una mejor calidad de vida dejando a sus seres amados, entonces mejor no vengas ahora a dártelas de buen cristiano. Calladitos, más bonitos. Unidos en oración por tanto dolor acumulado. Por tanta lágrima derramada. Por tanta herida abierta que aún no sana. Por tantos gritos al cielo clamando justicia. Venezuela se lleva clavada entre el pecho y la espalda. Venezuela es un permanente nudo en la garganta que siempre produce un intenso dolor. Solo espero que, si piden paz, primero clamen JUSTICIA y así les creeré un poquito de sus escritos “muy evangélicos, cristianos y doctrinales” que seguro estoy lo hacen desde la comodidad de nunca haber estado entre los más pobres y necesitados de todo.
Fray Marcos García, OP
