Celebrar la Navidad
Este año estuve en Egipto en Navidad. El 25 de diciembre al ir a misa, la calle de la Iglesia estaba cortada por seguridad, a la entrada un detector de metales… Al empezar la Eucaristía el sacerdote dijo: «igual que los Reyes Magos fueron a adorar al Niño desde Oriente, hoy venimos de Guinea, Ecuador, España o la India…a adorar al Niño que nace.» En la homilía habló mucho de la Luz de Dios que ilumina nuestra oscuridad y la importancia de transmitir esa Luz en nuestro día a día, haciendo que el Amor, la Paz, la Fraternidad y la Esperanza prevalezca. Comulgamos bajo las dos especies, siendo conscientes que Dios nace, dónde le hacemos un hueco, para así, compartir la Vida con Él.
En una de la excursiones por el barrio copto de El Cairo, nos enseñaron una Iglesia con una cripta abajo, donde parece que la Sagrada Familia pasó mas de tres meses resguardada. Un lugar con encanto, donde el silencio, la soledad y el frío, además de llevarme a la oración, me recordó a tantos migrantes que se ven obligados a salir de su país… Estando allí, Hamza, uno de los chicos del proyecto de acogida de migrantes, Balimayá, me escribió: «si necesitas algo tengo allí amigos y familia». Qué alegría e ilusión sentirse cuidada, sentirte familia, a pesar de la distancia. Y pensé en cuánto podemos hacer aquí por acoger, acompañar, proteger y promover a tantos migrantes que pasan a nuestro lado.
Navidad es Dios que nace. Pero la estamos convirtiendo en unas fiestas de gastar y gastar, en comidas y regalos. Y se nos olvida que el gran regalo es Jesús. No hay nada como vivir la Navidad con niños. Qué preguntan dónde está el Niño Jesús cuando lo has cambiado de sitio, o te dice que para Reyes quiere caramelos y melón, llevándonos una vez más a la humildad de un pesebre donde Dios se hizo uno de nosotros, para enseñarnos otra forma de vivir, para sentir que Dios está con nosotros. Navidad es: «el Verbo de Dios se hace carne y habita entre nosotros».
¡Feliz Navidad!
Belén Sánchez
