Hacer Camino
En estos días en los que nos aproximamos al final del año, en los que nos disponemos a hacer balance y nos queremos poner propósitos, me viene a la memoria la imagen del camino. No cualquier camino, sino el propio, el que empezó siendo algo inconsciente y poco a poco fue convirtiéndose en algo visible, en algo que iba siendo reconocible y recordado a cada paso. Un camino que cada día se hace nuevo y que no siempre tiene el mismo firme, ni el mismo paisaje, que a veces, a pesar de haber un sol radiante, se camina en completa oscuridad y, a veces, gracias a una tenue llama, somos capaces de ver hasta los pequeños baches.
Vamos haciendo camino que se puede recorrer de forma rápida si vamos sólos, y otras lo hacemos en compañía de algunos que nos hacen cambiar nuestro ritmo, pero lo hacemos conversando, compartiendo, disfrutando de los detalles, que solos, hubiéramos visto.
Ese camino tiene tramos que hay que subir y perdemos el aire a medida que vamos haciéndolo, otras veces sufrimos en la bajada porque nuestras rodillas hacen un gran esfuerzo por frenar, en algunas ocasiones la monotonía de lo llano nos aburre y buscamos algún atajo para poder llegar antes a nuestra meta, de todas y cada una de ellas aprendemos, no nos deja igual al finalizar el tramo.
Hay quien llega antes a la meta final y no le ha dado tiempo de recorrer todo lo que quería, o que se había propuesto, para otros se hace muy largo y les gustaría quedarse ya sentados, creyendo que han gastado todas sus fuerzas. Hay personas que cogen desvíos equivocados pensando que les sería más fácil transitarlos y a medida que van avanzando se dan cuenta, normalmente tarde, del error que han cometido.
Puede que vayas demasiado cargado en el camino y esto te impida disfrutar de lo que vas pasando, no te deje respirar bien y descubrir los diferentes aromas. Hay veces que descubres un lugar donde ir soltando el lastre de lo que no necesitas en el camino y eso te permite avanzar con menos dificultad y mirando a los lados.
Todos hacemos nuestro camino, nadie lo hará por nosotros, puedes vivirlo y disfrutarlo o, simplemente, hacerlo y perderte todo lo bueno que hay en las cunetas y en los desvíos.
Macu Becerra, MDSF
