Infinito
Cuando estudié matemáticas, me gustó mucho pensar que infinito no era una cantidad, sino una idea. Siempre puedes sumar un número a infinito y te daría más que infinito, o multiplicarlo por un número o elevarlo a una potencia positiva y el resultado sería mayor, pero seguiría siendo infinito. Por lo tanto, a infinito nunca se llega, pero sí podemos acercarnos.
Ayer las familias de nuestro grupo de catequesis de comunión nos regalaron una preciosa pulsera con dos símbolos de infinito y un nudo en medio. Y nos dijeron una frase muy bonita, para que “siempre os acordéis de los niños”. Yo pensaba, no nos vamos a olvidar de ellos, pero ojalá ellos recuerden siempre ese Dios que los ama infinitamente y que esa alianza, “nudo” o común-unión con Él, les haga felices y los empuje a amar y a ser más hermanos en especial con los favoritos de Jesús, los más pobres.
Justo la semana anterior, un amigo fraile, partió de este mundo para empezar su Vida junto a Dios. Y aunque es triste pensar que no vamos a compartir más, me alegra saber que el Amor nunca muere, que todo lo que nos hemos querido, permanece, es infinito. Lo que se ama, comparte, se aprende, siembra y cuida, es para siempre, no tiene fin. Y eso nos une para siempre en esta vida y en la eterna. Ismael, gracias por dar sabor a la Vida con tu amabilidad, atención y servicio, y por ser Luz del mundo. Tu llama permanece viva en todos los que hemos tenido la suerte de tenerte cerca. Gracias por ser infinito y predicar a Dios con tu ejemplo.
Siempre que alguien cercano se nos muere, nos planteamos muchas cosas. Esta vida en la tierra es finita y tal vez no la estemos aprovechando lo suficiente… ¿Qué quieres que sea infinito en tu vida y permanezca para siempre? ¿Lo estás sembrando, regando, cuidando y podando para que no tenga fin?
Belén Sánchez
