Amigos Maravillosos
Ayer, domingo de la Alegría.
Haciendo repaso mental sobre esa emoción me surgían infinitas imágenes y momentos en los que la había sentido. Pero no sólo hablo de esa emoción humana de sentirse alegre, que también, sino la que escuchábamos en este tercer fin de semana de adviento: la Alegría de la Esperanza.
Entre tantísimas imágenes me venían a la mente las caras de unos jóvenes que para mí son muy especiales. Podría decir que los he visto crecer en estos seis años, aunque a través de fotografías, notas escolares y sobre todo, mediante el entusiasmo de mi madre al hablar de ellos y sus familias.
Estaban muy lejos de aquí pero, a pesar de las complicaciones de la comunicación, siempre teníamos conocimiento de lo que les ocurría a través de sus padres o de ellos mismos. Sabíamos las dificultades por las que pasaban las familias, pero también nos hacían participes de sus logros y eventos importantes. Tomábamos conciencia de lo importante que era para estos padres el que sus hijos tuvieran una buena educación y unos valores para su futuro. Se fue forjando una unión especial con estas familias y mi madre, “Mama Paqui” la llaman allí, que vio que solos no podíamos ayudar a estos amigos ante sus dificultades. Entre familia y amigos de aquí fue pidiendo colaboración hasta que en el 2019 creamos la asociación ASAMMAGE (Amigos de la Parroquia de Santa Maravillas de Jesús, Malabo, Guinea Ecuatorial). A día de hoy ya hay 62 chicos y chicas que están siendo becados y que se les ayuda en la matricula escolar, uniformes, material escolar…
Y suerte la mía que conocí a algunos de estos chicos y chicas. Ver caras familiares, poder abrazarlos, hablar, saber de ellos con más detalle, escuchar sus intereses, preocupaciones, motivaciones de primera mano fue esa felicidad que a veces es difícil explicar con palabras. Aunque tuviera ese viaje preparado junto a una amiga, con toda la información que mi madre nos había dado ya que conocía el lugar y las personas y las recomendaciones de amigos que eran de allí. Dios me sorprendió con esos chicos e hizo que brotara en mí esa alegría en el encuentro.
No eran nada fáciles algunas de las situaciones personales, familiares y sociales que tenían. A veces notaba dolor y sufrimiento, pero la vida les ponía nuevos desafíos cada día (tener dinero para el trasporte de la escuela o trabajo, tener el material escolar necesario, tener que quedarse con hermanos pequeños, vivir el duelo de un familiar fallecido, poder superar la sensación de hambre…). Destacaban sin duda por el esfuerzo, la responsabilidad, la motivación que tenían por conseguir sus sueños. Eran muy agradecidos con su familia, con las personas que estaban con ellos y con Dios. Eran esa luz de esperanza que brillaba en medio de un contexto de desolación. El Señor ponía en el camino a estos chicos/as tan especiales, que no solo me enseñaban con sus ejemplos de vida, sino que además siempre tenían bonitos gestos. Y hoy los siguen teniendo pero ya de nuevo a distancia.
En esta sociedad que nos ha tocado vivir, donde a veces parece que reina el egoísmo, el pesimismo, diferentes crisis (económica, de valores, personales), nosotros los cristianos sabemos que existe esa alegría y nos toca dar testimonio de esperanza.
Si queréis conocer un poco más de nuestros amigos y sus familias os invitamos a la exposición fotográfica “Amigos Maravillosos” que vamos a realizar del 14 al 17 de diciembre de 18:00 a 20:00 en Córdoba, en el Salón de Actos de Cajasur, de la calle Reyes Católicos. Teniendo como tema fundamental “la amistad” entendida como el compartir, el aprender el uno del otro pero también el enfrentarnos juntos a las dificultades. Y trasladar una visión de la solidaridad no paternalista sino desde la igualdad de derechos, donde todos somos responsables de hacer un mundo más humano. Os esperamos.
Belén Rodríguez
