Albert Nolan, in memoriam
El pasado 17 de octubre nos llegaba la noticia del fallecimiento del fraile dominico Albert Nolan. La primera vez que escuché este nombre fue en Sevilla cuando estaba haciendo el pre-noviciado. Corría el año 2008. En ese año Albert Nolan fue nombrado «Maestro en sagrada teología». Un título con el que se quería reconocer su tarea de predicación e investigación, como también, su labor docente. Tres aspectos tan nucleares en la vida dominicana y que Nolan puso de manifiesto de manera sobresaliente. Pues bien, ese año -2008- me regalaron uno de los libros que este fraile escribió: «Jesús, hoy. Una espiritualidad de libertad radical» (SAL TERRAE, 2007). Y he de reconocer que su lectura fue una verdadera sacudida. Sí, hay un antes y un después con la lectura de esta obra, porque era la primera vez que leía algo verdaderamente serio, en contenido y forma, sobre Jesús de Nazaret. Con un lenguaje asequible y ameno descubrí el significado, a los ojos de hoy, de la libertad de Jesús. Nada que ver con la imagen empalagosa y casi deformada que me trasmitieron en los procesos catequéticos parroquiales. Algo que, por desgracia, no ha cambiado nada en nuestros días. Así las cosas, Nolan presenta un Jesús en el que destaca dos rasgos fundamentales: la confianza en Dios y la libertad. Una libertad que fue el fundamento de su autoridad para trasgredir las estructuras de su tiempo y, así, poder trasmitir a su gente quién era su Padre.
Este dominico, infatigable trabajador «a pie de obra» en Sudáfrica, nos ha dejado pautas a seguir para descubrir la madurez espiritual de Jesús. Una espiritualidad radicalmente libre y sanadora que nos impulsa a ir más allá de restricciones normativas y sentencias absolutas inventadas, que lo único que pretenden es restar espacio a la libertad. Porque si queremos desvelar o descubrir el «verdadero rostro» de Jesús de Nazaret, hay que hacerlo en medio del ruido de la vida; en el núcleo mismo de todo lo que lo oculta, lo manipula, lo disimula o, simplemente, lo distrae. Y es que Nolan tiene algo muy claro y así lo hace ver en sus escritos: «a Dios, hay que tomárselo un poquito más en serio». –Muy recomendable también la lectura de «Esperanza en una época de desesperanza» (SAL TERRAE, 2010)-.
Con la muerte de Albert Nolan –y de otros muchos frailes que tanto me han enseñado con su vida y sus escritos- siento que va desapareciendo una generación de dominicos que fueron capaces… ¡qué digo capaces! valientes y honrados para con su vocación, a la hora de ser radicalmente libres. Porque entendieron que una vida entregada a la predicación del evangelio es clarificar el papel que desempeña Dios en el proceso de la transformación personal y la libertad interior. Algo que la avalancha de la espiritualidad Timón y Pumba se empeña en eclipsar, por no decir anular.
Fr. Ángel Fariña, OP
