Cultura

El Filo de la Navaja

Somerset Maugham es uno de esos escritores hoy poco frecuentados por lectores o editores -ni que hablar del mundo intelectual de la crítica o los escritores- pero que tuvo una tremenda fama en la primera mitad del siglo XX y sin duda ha sido uno de los autores más leídos del pasado siglo.

            Médico y viajero, fue un escritor de una gran capacidad de observación y alcanzó un gran éxito desde sus primeras novelas. Servidumbre humana (1915) es la narración de su aprendizaje juvenil, y La luna y seis peniques (1919) relató la vida del pintor Paul Gauguin. Famoso también por sus relatos y sus obras dramáticas, para mí será siempre y sobre todo el autor de una novela que marcó todo un tiempo de búsqueda profunda y del espíritu en mi vida: El Filo de la Navaja (1944).

            La historia gira entre la narración novelística y la crónica de un tiempo: los fabulosos años 20 y 30. Un joven en el Chicago de la primera posguerra mundial, Larry Darrel, mira atrás y no se ve a sí mismo. No está muerto, ha sobrevivido a la Gran Guerra y ya nada puede ser como antes. Necesita renacer y encontrarle sentido a su vida. Larry romperá su compromiso de boda y renunciará a su radiante porvenir en unos Estados Unidos jóvenes y emprendedores en lo económico e industrial, para marchar a Europa y buscarse a sí mismo. París, la Costa Azul, Alemania, la India y el Tíbet serán algunos de los escenarios en los cuáles buscará otro modo de enriquecerse: en sabiduría y en conocimientos, sumergiéndose en nuevas culturas y espiritualidades, pero será realmente en el contacto con los personajes secundarios como irá desarrollando su propio camino: la alta burguesía americana -rica y snob, pero sabiéndose con menos glamour que Europa-, la aristocracia europea, humildes modelos de pintor que viven al borde de la prostitución, vagabundos ex-convictos o santones de la India profunda. En el contacto con otros y en definitiva en el contacto consigo mismo, con su verdadera dimensión personal y espiritual, será como vaya descubriendo quién es y cuál es el sentido de la vida. Sin Darrel, sin embargo, la vida continúa en Chicago, en donde Isabel -su antigua prometida- ha renunciado a esperarle, pero no le ha olvidado del todo. El crack del 29 amenaza fortunas y sueños de oro y transforma por completo a las personas quizás haciendo que muestren su verdadero rostro. Isabel y su marido marchan a París ayudados por su tío Elliott, y allí se reencuentran con Larry. Una traición y un triángulo amoroso precipitarán toda la historia.

            Una búsqueda espiritual es el camino que toma Larry Darrel y que nos narra El Filo de la Navaja, llevándonos por los senderos del crecimiento y de la humanidad, de la profundidad, la hondura y la compasión de Larry. Una búsqueda de la identidad y las respuestas a las preguntas de la vida que se va desarrollando en torno a la narración del viaje del protagonista… pero no piense el lector que va a encontrar largos diálogos teológicos o narración de experiencias místicas… Maugham se centra más que en el personaje en sí, en los demás personajes y en las relaciones que mantienen, especialmente en la historia de amor en torno a Isabel.  

Vicente Niño Orti, OP @vicenior