Uno más
Sólo soy uno más, pero en estos días también he querido ser uno más de quienes hemos salido a las calles a decir que no nos parece bien lo que está sucediendo con la política de este país nuestro, de esta nuestra España.
No estamos de acuerdo. No nos parece bien eso de que el poder pueda mantenerse a cualquier precio. No nos parece bien que la política se haya convertido en un estercolero de mentiras justificadas como cambios de opinión. No está bien que nos traten como a bobos haciéndonos pasar las concesiones por beneficios y convivencia. No nos parece bien que valga todo con tal de mantenerse en el sillón. No nos parece bien que se hagan concesiones a quienes quieren romper la unidad de la nación, precisamente para romper la unidad de la nación. No nos parece bien que se cambien las leyes por interés y que se perdonen y amnistíen delitos que se cometieron contra todos. No nos parece bien que no traten por igual a todos los españoles y que les den beneficios de todo tipo que perjudican a los demás. No nos parece bien que utilicen la democracia contra la misma democracia con triquiñuelas legales y políticas que falsean la decisión de todos. No nos parece bien que quieran amedrentar a los jueces para que justifiquen sus decisiones partidistas. No nos parece bien que se adueñen de las instituciones que deberían ser garantes del equilibrio de poderes para evitar que uno se haga con todo el poder, precisamente para asumir el poder. No nos parece bien que los fines, por más legítimo que sea tener cada uno los suyos, justifiquen cualquier medio. No nos parece bien que se disfrace de proyecto político el mero afán personal de poder.
Desde luego que sé que hay problemas muy de fondo, y no todos son coyunturales. Estoy convencido que hay algunos realmente estructurales que tienen que ver con la ley electoral, con el modelo de representatividad territorial de las regiones, con la presencia confusa en muchos ámbitos de los poderes del estado entremezclados por interés partidista, con el modelo autonómico, evidentemente con las estructuras de los partidos políticos… y en todas estas cosas cada uno tenemos nuestras propias opiniones y criterios ideológicos. Pero este momento es el de participar y unir sumando más allá de las diferencias. En las concentraciones y manifestaciones de estos días, hemos participado gente de muy distintas orientaciones y opiniones políticas. No estábamos allí para apoyar a uno u otro partido y no deberían capitalizarlas así. De igual modo caricaturizar como peligrosos ultraderechistas a todos los que hemos participado protestando por las decisiones tomadas para mantenerse en el poder, -y decisiones, encima, que van contra la unidad nacional manipulando torticeramente la ley y las palabras para perdonar y beneficiar a quienes se saltaron la ley que nos protege a todos, dándoles además prebendas de todo tipo para romper España-, es un burdo insulto a la mínima inteligencia. denota un más bien escaso respeto democrático por la pluralidad al no aceptar a quienes no piensan como ellos…
Preocupa sí, al respecto de eso, que la construcción de un relato tan alejado de la realidad sea comprado y creído por ciudadanos normales y corrientes. Esa gente con los que nos cruzamos en la calle y en el súper. Y hay algo ahí también extraño en la polarización actual y probablemente en la misma alma cainita de España. Es esa mirada sobre el que opina distinto a mí, esa convicción sobre los contrarios de que son tan lo peor, que cualquier cosa que hagan los míos, por muy terrible que sea, siempre será mejor que el mero hecho de que existan los otros. No sé si ese déficit democrático será alguna vez resuelto en este país, no se si lograremos alguna vez una unidad entre sus gentes y sus regiones, no sé si aceptaremos que es legítimo que otros piensen distinto dentro de las leyes que nos cuidan como nación. Denota todo ello un más bien escaso respeto democrático por la pluralidad al no aceptar a quienes no piensan como ellos…
En fin. Que sólo soy uno más. Y que no tengo muy claro si para algo servirá el salir a la calle como tantos y tantos estamos haciendo en estos días para protestar por el atropello que se está cometiendo contra España. Tampoco sé muy bien si, aunque se lograra cambiar algo, ese algo no sería bastante mejorable… Pero por otro lado… poco más se puede hacer. Contra el poder abusivo que tiene los resortes de las acciones controlados, sólo queda protestar… y reclamar que no sigan adelante con tan injustas medidas basadas en la mentira y el egoísmo de mantener el poder a cualquier precio, incluso el de la existencia de la democracia y de la nación española en su unidad e integridad.
Fray Vicente Niño Orti, OP
