Opinión

Ampliar la mirada

Vivimos a caballo entre tentaciones de extremos. 

Nuestra realidad se maneja oscilando entre un subjetivismo extremo -tu percepción determina tu realidad- y un objetivismo determinista -todo está dado y nada puede hacer el ser humano sobre lo que es y lo que viene-, que pierden de vista los infinitos matices de la existencia.

Además, y para más inri, quien cae en esas claves suele llevar juntamente un también extremo rechazo a toda postura que no sea la propia.

El caso es que seguramente este tiempo nuestro está caminando justo por el sendero opuesto al que sería más sano caminar. Cuando lo que necesitamos sería encuentro, diálogo, enriquecimiento mutuo y comunidad, son la polarización, la exclusión, el rechazo y el encierro categorial personal los que nos dominan. También dentro de la Iglesia.

Ni todo es puramente subjetivo, emocional y sensitivo a lo WOKE, ni todo ciertamente es fruto de un fatum dado, cerrado y objetivo que no tiene en cuenta la libertad humana para determinarse.

Quizás donde nos encontramos lo que nos pide es ampliar la mirada, mirar más allá de donde estamos y reconocer que la visión personal no es la total. Recapacitar que uno por sí solo y desde donde está, no es capaz de captar toda la realidad ni toda la verdad de lo que hay. Que sólo junto al que no piensa del todo como yo, es con quien puedo buscar la verdad.

La dificultad que trae esto es doble.

Primeramente la de una enormísima humildad requerida para abrirse a la posibilidad de que el otro, en algo distinto a mí, pueda tener razón. Eso exige un trabajo de corazón y de espíritu profundo que ha de nacer de la comprensión de que la verdad no es poseída por nadie, si no que es ella la que nos posee.

La otra dificultad es más práctica y quizás más insalvable: ¿cómo abrirse a buscar la verdad con quien no quiere buscarla conmigo? ¿cómo abrir el diálogo con quien considera que no tiene nada que hablar ni que buscar con otro?

Mientras, toca seguir lanzando ideas, argumentos, reflexiones y opiniones, seguir estando presentes en el debate público, levantando y ampliando la mirada y ayudando a levantarla y ampliarla, estando dispuestos al diálogo y la argumentación con quien quiera unirse a buscar la verdad.

Fray Vicente Niño Orti, OP