La fiesta de todos, todos, todos
La crucial experiencia de sabernos acogidos y aceptados, así como somos, nos permitirá comenzar a entender que la vida y, Dios mismo, son una fiesta en dónde sólo podemos bailar.
Leer másLa crucial experiencia de sabernos acogidos y aceptados, así como somos, nos permitirá comenzar a entender que la vida y, Dios mismo, son una fiesta en dónde sólo podemos bailar.
Leer mássomos Emaus, unos para con otros, cuando aprendemos a mirar, más allá de prejuicios, cuando hacemos camino juntos, cuando nos damos en el pan y la palabra. Y en ese descubrimiento profundo, capaz de soportar ausencias y vacíos, volvemos a empezar, y nos atrevemos a creer de nuevo, invocando con el himno de vísperas: “arroja en nuestras manos, tendidas en tu busca, las ascuas encendidas del Espíritu”
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