Religión

¿Qué es el desierto?

El desierto es donde el pueblo de Israel vagó una generación entera antes de poder pisar la tierra prometida, purificándose de su desconfianza ante el Dios que les había liberado. El desierto es donde Dios selló su alianza con Moisés y con el pueblo de Israel. El desierto es donde los profetas se retiraban. El desierto es donde la voz clamaba intentando ser escuchada. El desierto es donde Jesús pasó cuarenta días con sus cuarenta noches y fue tentado por el Diablo. El desierto es donde Juan el Bautista vivía esperando la llegada del Mesías.

El desierto es allá donde no hay más que horizonte y arena, cuyos granos se cuentan por millones. Y, de vez en cuando, un oasis. Lo justo para que, con un poco de agua, la vida pueda mantenerse entre el sol abrasador, la tormenta de arena y la noche gélida, y el viajero pueda rellenar su cantimplora después de varios días de penosa travesía.

El desierto es aquel lugar donde se vive siempre al límite y, por momentos, parece imposible no dejarse caer derrotado. Pero miles, antes que uno mismo, han pasado por ahí y han llegado a la linde del no-desierto, o tierra prometida: un bosque, un río, una ciudad…

El desierto es uno y muchos lugares de la Tierra, pero a la vez es un lugar interior, porque allá donde no hay nada más que uno mismo es, sobre todo, el interior de uno mismo. Despojados de todo adorno, ahí es más fácil que en ningún otro sitio encontrarse con Dios, tener una charla con él, dejarle hablar, y caminar hasta el final de las dunas a un sitio en el que la cicatriz del sol abrasador nos habrá marcado por siempre, y será nuestra responsabilidad acordarnos de qué significa eso.

Asier Solana