Perfiles

Perfiles: Cristina Antolín, CSD

Cristina Antolín, es dominica de la Congregación de Santo Domingo, nacida en Orihuela (Alicante) y crecida en Granada, médico, y actual Priora General de su congregación. Durante más de 30 años ha sido misionera en África. Allí ha convivido con la realidad de aquel continente en medio de la esperanza y la enfermedad. Actualmente vive recorriendo el mundo animando la vida misionera de su congregación que se extiende por medio mundo. 

¿Qué es lo que más echa de menos de la vida de médico en África?

El contacto con los enfermos, el sentarme en el borde de sus camas y darles la mano, y una palabra de aliento…el salir corriendo a media noche porque me llaman para una urgencia quirúrgica… el recibir en mis manos la “vida” que nace, el “cerrar” los ojos de una vida que termina y dar una palabra de fe, de consuelo, de esperanza…. En resumen echo de menos esa vida cotidiana al lado de los que sufren intentando curar, aliviar , acompañar, transmitir la presencia y el amor de Dios a los más frágiles .  Echo mucho de menos ese ambiente fraterno que he vivido durante tantos años con el personal del hospital, tantos momentos compartidos, organizando, alegrándonos , sufriendo, siempre juntos…. Y  sintiendo que  la donación, la entrega , el servicio nos hace felices.

¿Se es más feliz en África o en Europa?

Se es feliz en cualquier sitio, pues la felicidad la llevamos dentro y estemos donde estemos, si vivimos con profundidad lo que nos toca vivir en cada momento, si lo vivimos desde El, si vivimos cada día como un don y una nueva oportunidad. Somos felices aquí o allí.

A veces la gente puede pensar que la vida en África es más dura, más difícil, con más carencias… y eso puede restar felicidad. Yo puedo decir que en mis 32 años de África he sido muy muy feliz y que cuando vuelvo allí aunque sea un tiempo corto soy súperfeliz. Considero que África es mi casa, mi mundo, mi ambiente, mi vida. Después de tantos años allí, me costó adaptarme de nuevo a la vida en Europa. En África la vida es sencilla, llana, natural, lo difícil se hace fácil, nada es imposible. Su gente es cercana, acogedora, de corazón abierto, carácter alegre, optimista, vive cada día con esperanza…

En este continente pude vivir mis grandes anhelos, y desarrollar mis grandes pasiones:  mi pasión por Dios, por la medicina, mi amor por el hermano, por el que sufre, mi deseo de entregarme a los más necesitados, mi anhelo de VIVIR y DAR VIDA.  Por todo esto he sido y soy una mujer feliz.

Un lugar en el mundo

La sala de operaciones del Centro Hospitalario dominicano San Martin de Porres, en el barrio de Mvog Betsi, en Yaunde (Camerún). Ha sido y sigue siendo para mí un lugar sagrado, donde he palpado la fragilidad del ser humano y experimentado la presencia y la fuerza de Dios. Allí he pasado muchos días y muchas noches de mi vida. Cada vez que tengo la suerte de volver y poner mis pies en el suelo de esa sala…mi corazón se recompone, mi alma baila en mi interior y todo lo vivido en este lugar me inyecta vida.

La última película o serie que has visto:

1.- “Pan de limón con semillas de amapola” dirigida por Benito Zambrano:  hermanas separadas desde la juventud que se reencuentran en un momento de enfermedad. Conocer la verdad de sus historias les lleva a la unión familiar

2.- La última “Solo una vez” dirigida por Guillermo Rios Bordon, sobre violencia de género

¿Qué lleva un misionero en su equipaje?

Muy pocas cosas personales, justo lo necesario: alguna ropa que remplaza la vieja, alguna sandalia nueva. Algún capricho a compartir con la comunidad: un poco de queso, de embutido…. Con el que podamos saborear una rica merienda. Pero CASI TODO EL EQUIPAJE va dedicado a las necesidades de los demás. Yo concretamente siempre voy cargada con medicinas, material médico…. Al lado de todo esto no nos puede faltar dentro de la maleta mucho amor, mucha alegría, ilusión, fortaleza.

¿El último libro leído?

“Reinventar las organizaciones” de Frederic Laloux

¿Qué es la oración para usted?

Es un ENCUENTRO con Aquel que me llamó, es un “estar” con El en total intimidad, mirándole y dejándote mirar por El, sin que te importe el tiempo, el ruido, los quehaceres. Es un tiempo de escuchar su Palabra, dejar que penetre y resuene en el corazón y poco a poco te vaya trasformando. Cada vez que te encuentras con El, la vida se rehace, la paz te invade, el gozo te inunda, experimentas su gran amor y le dices un TE QUIERO

¿Escucha música habitualmente?

No, no lo hago habitualmente.

¿Cómo descansa una religiosa?

Cambiando de actividad, rompiendo el ritmo del día a día, durmiendo un poco más de vez en cuando, leyendo un libro, viendo una película divertida, de relax, compartiendo con algún amigo/a, tomando algo fuera de casa en compañía de alguien que quieres, visitando la familia, contemplando la naturaleza, haciendo un día de retiro en silencio, en soledad…. Generalmente cosas muy simples

¿Sigue habiendo jóvenes -en África, en Europa- que quieran ser religiosas?

Siiii, Dios sigue llamando, interpelando, enamorando en todos los lugares, pero tenemos que “abrir” nuestras puertas, “salir”, estar donde están los jóvenes , ser testimonio de alegría y felicidad que contagia, darles a conocer el proyecto de Jesús, poded decirles “venid y veréis”…. Hemos de cambiar el rostro de la vida religiosa, romper ciertas estructuras, cambiar formas pasadas. Tenemos que estar a la escucha de los jóvenes, acoger lo que ellos nos traen y verlo como una riqueza y no solamente querer que se adapten “a lo que hay”. Tenemos que “soltar” mucho de lo nuestro y acoger y aprender de lo que los jóvenes ofrecen. 

En África, hasta ahora, hay bastantes vocaciones. En España sólo alguna. Pero estoy segura de que hay mucha juventud que busca, se interroga y está dispuesta, pero hemos de ofrecerle una vida religiosa para hoy. ¿Cómo es?  No lo sé…hay que ir reinventándola, redescubriéndola.

Su comida preferida.

Es difícil decirlo pues me gusta todo, pero si afino encuentro. De España:  la paella. De África:  el “pondu” (la hoja de la yuca pilada y preparada con cacahuetes)

¿Qué dice un misionero de Dios en medio de la enfermedad, el sufrimiento y la pobreza?

Delante de estas situaciones, NO DICES NADA, NO HABLAS DE DIOS CON PALABRAS, solo estas cercana, acompañas, das la mano, tienes un gesto y dices: ESTOY CONTIGO. Le preguntas como Jesús… ¿QUÉ PUEDO HACER POR TI?  De esta manera Dios pasa a través de ti, ellos así lo sienten.

¿Regresaría a África?

Siiiiii, esta noche mismo si pudiera. África tiene como un imán, que si has vivido allí, y sobre todo un tiempo largo como yo…. Te llama, te atrae, grita en tu interior. Ahora vivo a tope el “hoy” que me toca vivir, soy feliz, doy gracias a Dios por esta oportunidad de aprender, de crecer, de vivir otra experiencia, pero cuando termine el servicio encomendado…creo que mi lugar estará en África… aunque sólo Dios lo sabe.

¡Gracias!