Solidaridad

El privilegio en un paquete de papel higiénico

Hace algo más de mes y medio que empezó mi aventura en Perú. Desde hace años quería salir de misión, desprenderme de ataduras, y aprender a vivir de otra forma. Entrar en contacto con las comunidades indígenas, conocer sus costumbres y su realidad es una de las cosas que, desde que fui a los encuentros de Selvas Amazónicas quise conocer. Sin embargo, no sabía que la primera lección la iba a encontrar en un simple rollo de papel higiénico.

Seguramente, si vamos al baño o al armario donde se guardan los productos de higiene personal, podemos encontrar el paquete de seis o de 12 rollos. Es más, es muy probable que muchos de vosotros los compréis a pares, por aquello de “que siempre haya en casa”.

Cuando llegué a una de mis primeras paradas en el país que me acoge, Puerto Maldonado, fui a la tienda a comprar papel higiénico. Me esperaba encontrar sólo los paquetes “grandes”, sin embargo, lo que encontré fue la venta de los rollos en formato individual. Al principio no le di mucha importancia, incluso llegué a pensar que era una buena idea, porque de esa forma sólo compras lo que necesitas, y de esa manera no sobra.

Sin embargo, luego me di cuenta de la razón principal de su venta por unidades: la gente no tiene dinero suficiente para poder pagar un paquete de los “grandes” y sólo puede comprar una única unidad. Muchas personas viven al día, y no pueden pensar en el mañana, ya que, el dinero con el que cuentan apenas les alcanza para terminar el día.

Cuando fui consciente de esa realidad, a la vez fui consciente de mi privilegio, y no me gustó. En Europa no llegamos a darnos cuenta que la opulencia en la que se vive, no es una opción real de vida en otras partes del mundo. Además, el consumismo exacerbado, que ya forma parte del día a día de millones de personas, hace que cada vez se necesiten más recursos; recursos que la madre tierra ya no pude darnos.

Un rollo de papel higiénico me ha enseñado que no es necesario vivir con grandes cantidades de cosas, que, en lo sencillo, se vive, y se siente bien.

Ángela I. Burguet